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San Nicolás, nació en Lycia (la actual Turquía), a
principios del sigo IV. Su generosidad y entrega a los necesitados y muy
especialmente a los niños, le hicieron merecedor de ser recordado hasta
nuestros días. No importa cuanto haya cambiado su imagen a lo largo de los
siglos porque lo que permanece es el recuerdo de un hombre bueno.
Durante la Reforma protestante del siglo XVI, la
devoción a San Nicolás se perdió en la mayoría de los países europeos,
menos en Holanda, que puso a sus barcos bajo la protección de este Santo que
les era tan querido.
Así, la primera nave holandesa que
llegó al Nuevo Mundo, llevaba en su proa la imagen del Santo y la primera
Iglesia de la ciudad de Nueva York, llevó su nombre.

En América, el nombre de San Nicolás, que los holandeses pronunciaban "Sint Nikolass", pronto derivó a "Sinterklass"
y finalmente a "Santa Claus". En Europa también recibe diferentes
nombres, siendo el más popular el de Papá Noel, quizá por la
influencia del francés Père Noël.
Cuando el Dr. Clement Clarke Moore, en 1822, escribió
un poema para leer a sus hijos en Nochebuena, no podía imaginar que iba a
cambiar la imagen de San Nicolás de una forma tan radical.

El cuento llegó a las manos
del famoso dibujante Thomas Nast, que durante veinte años creó para la
revista Harper, una serie de dibujos navideños haciendo evolucionar la
fisonomía de San Nicolás, que pasó de ser un monje delgado, sobriamente
vestido y acompañado de un pequeño asno a ser un jovial, bonachón y
rechoncho anciano vestido de rojo brillante, y que se desplaza en un trineo
volador arrastrado por briosos renos.
Sea como sea, ya no parece posible celebrar una Navidad completa si no está
presente Papá Noel, junto al Belén y los Reyes Magos.


Diseño, gráficos y texto de
Trenzas.
Octubre 2008
La música que escuchas: "Santa
Coming Town"
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